En casa



En casa o en la familia la madurez de un adolecente dentro de esta desarrolla lo que denominamos como desarrollo psico-social, entendiendo por tal el proceso de diferenciación progresiva del sistema nervioso central que permite la adquisición del lenguaje, y de capacidades cognoscitivas y sociales que facultan al sujeto para vivir con normalidad en el seno de la familia y la sociedad. Tras esa frase, el adolecente se convertirá en adulto, libre y útil a sí mismo y a los demás siempre y cuando no haya malos ejemplos dentro de la casa, ya que eso depende de su familia.

 

 

 

 

 

 

En la escuela

La unión de padres y docentes facilitara una educación para la salud eficiente, en la que están incluidas la educación para la paz y la convivencia, educación para la igualdad de sexos, educación víal, educación ambiental y educación sanitaria. Lamentablemente, esta última no está lo suficientemente desarrollada ni reconocida como se merece. En todo caso es necesario un compromiso educativo para el bien de todos.






                                                                                                                     

Con los amigos

En cada generación, se dice que los jóvenes actuales son peores que los anteriores, y se dice del adolecente y del joven que no tiene valores, que no respetan las normas elementales de cortesía y educación, que es egoísta, poco trabajador que consume sustancias tóxicas y hace un mal uso del tiempo libre. Es posible que en algunos aspectos de los citados se haya producido un desfase, peor en líneas generales se puede afirmar que la “Juventud de hoy es la misma de siempre pero en otras circunstancias diferentes, en otro mundo que también será diferente en el futuro.


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